Los sitios web inútiles están de regreso (y son el negocio más honesto de internet)
Los dopamine websites no te venden nada, no te piden tu correo, no te trackean. Solo te dan 90 segundos de algo real. Y eso los convierte en el canal de crecimiento más honesto que existe.
A las 2 de la mañana o 10 de la noche, miles de personas abren una app de comida que no vende comida…
Eligen platillos, los suman al carrito, ven cuánto tardaría el repartidor y luego cierran la pestaña sin ordenar nada… o realizan el pedido sin que nunca llegue nada.
No están locos, están usando un dopamine website.
Los dopamine websites son sitios de un solo propósito, hechos para darte un estímulo, un golpe rápido de dopamina, novedad o calma. Nada más y nada menos.
No te quieren vender nada, no te piden tu correo, no te trackean hasta el más allá (odiamos las cookies). Solo existen para que sientas algo durante 90 segundos o menos…
Vienen en dos sabores.
El sabor juguete. neal.fun, de Neal Agarwal. Stimulation Clicker, Infinite Craft, “Gástate el dinero de Bill Gates”, el problema del tranvía absurdo. Experimentos minúsculos que te absorben sin esfuerzo. Es el internet de los noventa que muchos extrañábamos, cuando la gente construía cosas solo porque sí.
El sabor consuelo. En Corea explotó la moda de apps de comida falsas y de salir a fumar en línea: sitios donde ves quién más está conectado a esa hora y dejas un mensaje tipo “ya casi acabo el día”. No hay comida ni cigarros, solo la sensación de no estar solo. Un profesor coreano lo resumió bien: en una era de burnout e incertidumbre, la gente encuentra alivio en sentirse fácilmente conectada, sin la carga de una relación real.
Todo tiene una parte incómoda
La dopamina no es placer, es anticipación, es la química de “algo bueno está por pasar”.
Eso justamente es la misma palanca que mueve el scroll infinito de TikTok o Instagram, el autoplay de YouTube, la notificación que nunca pediste.
Misma química, pero con una intención opuesta.
Un sitio te regala 90 segundos y te deja ir. El otro te farmea hasta que salga el sol. La diferencia no es la tecnología; es para quién trabaja el diseño, el objetivo de esta tech: ¿para ti o para la métrica de tiempo en pantalla?
¿Por qué esto debería importarte?
Porque la atención dejó de comprarse y empezó a ganarse, y todos competimos por eso.
Un experimento web pequeño y bien hecho viaja solo. La gente lo comparte porque le dio gusto, no porque le pagaste a Meta. Google lleva años haciéndolo con Quick Draw y Blob Opera. Mailchimp construyó una marca entera siendo el fun software en una categoría aburrida. Un maestro comparte un link de neal.fun y treinta alumnos juegan sin crear una sola cuenta.
Un buen sitio de dopamina es marketing que la gente busca, no marketing del que huye.
En un feed donde todo se ve igual y cada vez más se ve generado por IA, un pequeño golpe de dopamina honesto es lo único que corta el ruido. Lo inútil se volvió el canal de crecimiento más útil que existe, justo porque no se siente como crecimiento; pero hay un problema.
La dopamina es una herramienta, no una moral. Puedes usarla para deleitar o para extraer. Y la gente, tarde o temprano, siente la diferencia. Los productos que van a ganar la siguiente década no van a optimizar por cuánto tiempo te quedas. Van a optimizar por cómo te sientes cuando cierras la pestaña.
¿Qué veremos hacia el futuro?
La IA acaba de tirar a cero el costo de construir estas cosas. Lo que antes era el proyecto de fin de semana de un dev obsesivo, hoy lo arma cualquiera con una buena idea y un par de prompts. Y eso significa dos cosas:
Una: nos vamos a ahogar en micro-experiencias. El piso técnico desaparece (aparentemente) y lo escaso deja de ser saber programar. Lo escaso pasa a ser tener gusto, ese taste que hace la diferencia (y sí se entrena) y tener algo humano que valga la pena construir.
Dos: viene una contracorriente. No dopamina para retenerte, sino dopamina para regularte. Sitios hechos para que respires, te reinicies, te sientas un poco menos solo a las 2 de la mañana. En eso, Corea le lleva ventaja al resto del mundo.
El internet pasó diez años optimizando para robarte la atención. Te apuesto a que la siguiente ola será una contracultura que va a optimizar para devolvértela.
¿Cuál fue el último sitio inútil que te robó 20 minutos y no te arrepentiste?